Mañana conmemoramos el Día Internacional contra la violencia de género. En el Instituto hemos publicado el Manifiesto elaborado por las Diputaciones andaluzas. También lo hacemos aquí como una forma de solidarizarnos con su contenido.
"Un año más conmemoramos el 25 de noviembre, día Internacional contra la Violencia hacia las mujeres, haciendo balance, valorando los logros y destacando el trabajo que aún nos queda por hacer para la erradicación de la violencia de género que, desgraciadamente, aún sigue siendo una lacra social. En la actualidad, existe un rechazo generalizado hacia la violencia machista y podemos afirmar que “lo privado ya es público". Las reivindicaciones de los movimientos feministas, las leyes que nos amparan, las campañas institucionales y la consecuente sensibilización de la población han hecho posible importantes avances sociales y legales.
El incremento de denuncias, la consolidación y aumento de losservicios públicos, la calidad de las prestaciones, ofreciéndose cada vez respuestas más ágiles, gracias a los protocolos y mejoras en la atención de las víctimas y control de agresores a través de novedades como los dispositivos GPS, han comenzado a dar su fruto. Hemos de destacar que contamos con el Plan Estatal de Atención y prevención de la violencia de género en la población extranjera inmigrante, en el que se recogen medidas específicas para la misma, abordándose una situación considerada de alto riesgo por el elevado número de denuncias y víctimas extranjeras que se están produciendo en nuestro país.
Este año queremos también centrar la atención en nuestra juventud. Si bien tenemos jóvenes con valores que demuestran un elevado grado de generosidad, honestidad, integridad, solidaridad y una alta preparación, hemos de tener en cuenta que la sociedad en la que viven fomenta en exceso el individualismo, les anima al consumo y les transmite estereotipos sexistas.
De hecho, la juventud sigue reproduciendo modelos patriarcales y comportamientos violentos, pues, en el marco simbólico de esta sociedad, las mujeres continúan estando supeditadas a los hombres y se sigue perpetuando el fomento de la reproducción de roles que resultan limitadores, e incluso perniciosos, tanto para unas como para otros.
No podemos dejar de señalar que, lamentablemente, un año más, siguen dándose casos de mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas, 48 en nuestro país en lo que llevamos de año, y 63.347 denuncias en el último año registrado. Son datos a tener en cuenta, sin contar con la gran cantidad de situaciones que aún permanecen ocultas. Un 31% de muertes y un 41% de denuncias corresponden a menores de 30 años. Estos datos demuestran que no estamos en un error cuando, desde diferentes ámbitos, afirmamos que seguimos percibiendo un llamativo machismo entre la juventud y las niñas y los niños más pequeños.
Debemos tener cuenta el hecho de que los chicos y las chicas jóvenes reproducen modelos educacionales de la base de convivencia que se encuentra en la familia. Por eso, es fundamental continuar el trabajo desde el sistema educativo para transmitir modelos igualitarios y no violentos. Pero también es importantísimo seguir insistiendo, desde las instituciones públicas, en la tarea de concienciación dentro del sistema familiar, para que las personas adultas sean transmisoras de principios igualitarios y contra la violencia, dado que madres, padres, abuelas y abuelos siguen siendo referentes muy significativos a la hora de transmitir valores.
Por todo ello, las Diputaciones andaluzas nos comprometemos a continuar con el trabajo de prevención, sensibilización y formación, llevando a cabo campañas y actuaciones a favor de la igualdad y contra la manifestación más brutal de la discriminación por razón de sexo. Tenemos que seguir incidiendo sobre la población joven, pero sin olvidar al resto de personas que configuran los cimientos formativos en la infancia y juventud, para que, desde el hoy, articulemos todos los mecanismos que posibiliten una convivencia pacífica y libre de violencia.
El incremento de denuncias, la consolidación y aumento de losservicios públicos, la calidad de las prestaciones, ofreciéndose cada vez respuestas más ágiles, gracias a los protocolos y mejoras en la atención de las víctimas y control de agresores a través de novedades como los dispositivos GPS, han comenzado a dar su fruto. Hemos de destacar que contamos con el Plan Estatal de Atención y prevención de la violencia de género en la población extranjera inmigrante, en el que se recogen medidas específicas para la misma, abordándose una situación considerada de alto riesgo por el elevado número de denuncias y víctimas extranjeras que se están produciendo en nuestro país.
Este año queremos también centrar la atención en nuestra juventud. Si bien tenemos jóvenes con valores que demuestran un elevado grado de generosidad, honestidad, integridad, solidaridad y una alta preparación, hemos de tener en cuenta que la sociedad en la que viven fomenta en exceso el individualismo, les anima al consumo y les transmite estereotipos sexistas.
De hecho, la juventud sigue reproduciendo modelos patriarcales y comportamientos violentos, pues, en el marco simbólico de esta sociedad, las mujeres continúan estando supeditadas a los hombres y se sigue perpetuando el fomento de la reproducción de roles que resultan limitadores, e incluso perniciosos, tanto para unas como para otros.
No podemos dejar de señalar que, lamentablemente, un año más, siguen dándose casos de mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas, 48 en nuestro país en lo que llevamos de año, y 63.347 denuncias en el último año registrado. Son datos a tener en cuenta, sin contar con la gran cantidad de situaciones que aún permanecen ocultas. Un 31% de muertes y un 41% de denuncias corresponden a menores de 30 años. Estos datos demuestran que no estamos en un error cuando, desde diferentes ámbitos, afirmamos que seguimos percibiendo un llamativo machismo entre la juventud y las niñas y los niños más pequeños.
Debemos tener cuenta el hecho de que los chicos y las chicas jóvenes reproducen modelos educacionales de la base de convivencia que se encuentra en la familia. Por eso, es fundamental continuar el trabajo desde el sistema educativo para transmitir modelos igualitarios y no violentos. Pero también es importantísimo seguir insistiendo, desde las instituciones públicas, en la tarea de concienciación dentro del sistema familiar, para que las personas adultas sean transmisoras de principios igualitarios y contra la violencia, dado que madres, padres, abuelas y abuelos siguen siendo referentes muy significativos a la hora de transmitir valores.
Por todo ello, las Diputaciones andaluzas nos comprometemos a continuar con el trabajo de prevención, sensibilización y formación, llevando a cabo campañas y actuaciones a favor de la igualdad y contra la manifestación más brutal de la discriminación por razón de sexo. Tenemos que seguir incidiendo sobre la población joven, pero sin olvidar al resto de personas que configuran los cimientos formativos en la infancia y juventud, para que, desde el hoy, articulemos todos los mecanismos que posibiliten una convivencia pacífica y libre de violencia.
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